El grifo se enjuaga con agua caliente al menos una vez por turno y se desmonta a fondo semanalmente. Los residuos de levadura arruinan el sabor.
Los vasos de cerveza se lavan aparte, sin jabón lavavajillas graso, y se enjuagan bien. Un vaso con grasa hace que la espuma desaparezca en segundos.
Si un cliente se queja de que 'no tiene espuma' o 'sabe raro', casi siempre es el vaso.