Mira a los ojos, sonríe y saluda antes de que el cliente hable. 'Hola, buenos días, ¿qué os pongo?' funciona siempre.
Habla claro y sin prisa. Si estás desbordado, dilo con naturalidad: 'Voy en un minuto con vosotros'. El cliente prefiere esperar informado.
Nunca discutas delante de otros clientes. Si hay un problema, llama al encargado.